En China apellidarse Li 利 viene a ser como apellidarse García en Valladolid, Bertrand en París, Ford en Detroit, Schmidt en Baden-Baden o Fàbregas en Vilanova i la Geltrú – Vilanova i la Geltrú (*). A esta circunstancia hay que añadir que en China hay unos cuantos mortales más que en las ciudades anteriormente citadas con o sin repetición, alrededores inclusive.
Cuando uno es tan ingenuo como para no preguntar el nombre, se pueden dar circunstancias dignas de aventura de los Payasos de la Tele, o de una comedia de los sesenta protagonizada por Alfredo Landa, José Luis Vázquez o Toni Leblanc.
Me explico:
- Un viernes recibo una convocatoria a una reunión con el Sr. Li 利先生 el lunes siguiente a las 9:00 de la mañana.
- A las nueve como un reloj me presento en la dirección señalada.
- La dirección de marras es un edificio de varias plantas donde hay varias empresas, todas ellas del mismo ramo.
- Pregunto al portero por el Sr. Li 利先生. “Quinto piso”, me responde … y al quinto piso que voy.
- Cuando llego pregunto por el Sr. Li 利先生. Evidentemente me dicen que, en efecto, el Sr. Li 利先生 trabaja en esa empresa, pero que aún no ha llegado.
- Me hacen pasar a una sala de reuniones, me ofrecen té y me invitan a esperar.
- En el tiempo de espera recibo una llamada de la persona que me convocó el viernes anterior, preguntando dónde estoy. “Pues estoy en la dirección que me dieron el viernes esperando al Sr. Li 利先生, que por cierto no ha llegado, y ya va siendo hora”.
Noto mucha extrañeza en su reacción.
- Vuelve a la sala de reuniones al persona que me ofreció té y pregunta si tenía cita con el Sr. Li 利先生.
- “Por supuesto, a las nueve, ¿cómo es que no ha llegado?”.
- “La verdad es que el Sr. Li 利先生 no sabía que Usted iba a venir a las nueve”.
- Me empiezo a mosquear.
- Vuelvo a llamar a la persona que me convocó el viernes anterior. Me asegura que el Sr. Li利先生me está esperando. No me lo explico. Sigo notando mucha extrañeza en su voz.
- Vuelve de nuevo a la sala de reuniones al persona que me ofreció té y me pregunta de qué empresa vengo. Cuando le comento que vengo de una empresa europea del ramo de la automoción no sale de su asombro, otra extrañada:
- “Nuestros clientes son japoneses”.
- “Pues es evidente que no lo soy”.
- “Ya, eso está claro”
- Vuelvo a recibir llamada de la convocante de la reunión, que me comenta que el Sr. Li 利先生 me está esperando.
- “Cómo me va a estar esperando si todavía no ha llegado”.
- “Ha llegado y le espera desde las nueve”, me responde confusa y extrañada,
GensantaDelAmorHermoso dame paciencia, pensé … en vez de paciencia lo que me dio fue iluminación y unos segundos de clarividencia.
- En efecto, el Sr. Li利先生 me estaba esperando.
- En efecto, el Sr. Li利先生 trabaja en la empresa del quinto piso.
- En efecto, el Sr. Li利先生 se estaba acordando de toda mi familia por tenerlo esperando tanto tiempo, como yo de la suya, por hacerme esperar.
- En efecto, el Sr. Li利先生 no sabía que tenía una cita con un cliente el lunes a las nueve.
- En efecto … ambos Sr. Li利先生 NO ERAN LA MISMA PERSONA.
Sin comentarios … bueno, el té estaba muy bueno.
(*) No es mio, es de Eugenio.







